Homo Deus – Yuval Noah Harari

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Descripción

  1. LA NUEVA AGENDA HUMANA

Durante toda su historia, el Homo Sapiens se enfrentó a tres dificultades mayúsculas que condicionaron su vida: la guerra, el hambre y la peste. Sin embargo, desde hace unas pocas décadas hemos comenzado a ser capaces de controlar estas 3 adversidades. Hoy mueren más personas por comer demasiado que por comer poco, más por vejez que por enfermedades infecciosas, y más por suicidio que por asesinato a manos de la suma de soldados, terroristas y criminales.

 

A la escala cósmica de la historia, la humanidad puede alzar la vista y empezar a contemplar nuevos horizontes. En un mundo saludable, próspero y armonioso, ¿qué vamos a hacer con nosotros? ¿Qué haremos con los inmensos poderes que nos dan la biotecnología y la tecnología?

 

EL UMBRAL BIOLÓGICO DE PROBREZA

 

Durante siglos el hambre ha sido el peor enemigo de la humanidad. Harari da varios ejemplos de las hambrunas recurrentes que se dieron en la historia en todas las latitudes. “Sin embargo, en los últimos 100 años los avances tecnológicos, económicos y políticos han creado una red de seguridad cada vez más robusta que aleja a la humanidad del umbral biológico de pobreza”.

 

En muchos países hoy día comer en exceso se ha convertido en un problema mucho mayor que el hambre. Se espera que la mitad de la población mundial sea obesa en 2030.

 

EJERCITOS INVISIBLES

 

El segundo gran enemigo dela humanidad han sido las pestes y las enfermedades infecciosas. Las ciudades fueron el cimiento de la civilización, pero también un caldo de cultivo ideal para los patógenos. YH relata diversos episodios como la peste negra en la década de 1330, que acabó con la vida de entre 75 y 200 millones de personas. También como los colonos europeos infectaron las poblaciones de América, Australia e Islas del Pacífico causando verdaderas catástrofes sanitarias que acabaron con hasta el 90% de las poblaciones locales. Da el ejemplo de México, que con la llegada de los españoles pasó de 22 millones en 1520 a 2 millones de habitantes en 1580 a causa de las oleadas de viruela, gripe, y demás enfermedades que produjo la llegada de los conquistadores. Da el ejemplo de James Cook en Hawai, cuya llegada llevó la población local de 500.000 habitantes a 70.000 a fines del S. XVIII.

 

En la primera guerra mundial, una pandemia de la llamada “gripe española” mató en 1918 a entre 50 y 100 millones de personas en menos de un año, mientras durante los 5 años de guerra murieron 40 millones…

 

En las últimas décadas, la incidencia de las pestes se ha reducido de modo espectacular. La mortalidad infantil es la más baja de toda la historia, llegado en los países desarrollados a una tasa inferior al 1%, un milagro que se debe a los progresos sin precedentes de la medicina del S. XX.

Muchas enfermedades se han erradicado, como por ejemplo la viruela. Todas las nuevas pestes potenciales se han controlado con gran eficacia: el SARS en 2002-03, la gripe aviar en 2005, la gripe porcina en 2009-10, y el ébola en 2014. Incluso el SIDA, una enfermedad de alta complejidad, se ha convertido en una enfermedad crónica.

 

Las epidemias constituyen hoy una amenaza mucho menor para la salud humanas que en milenios anteriores. La inmensa mayoría de las personas mueren a consecuencia de enfermedades no infecciosas, como el cáncer o las cardiopatías, o simplemente a causa de la vejez.

 

La medicina avanza mucho más rápido que los pátogenos, los cuales dependen de la fortuna… Ya hay antibióticos a los que las bacterias no ofrecen resistencia (la teixobactina), y se avanza en el desarrollo de técnicas basadas en la introducción de nano-robots en nuestro organismo para identificar enfermedades, matar patógenos y células cancerosas.

 

En el futuro el peligro no lo tendrán los patógenos, sino el uso que de ellos puedan hacer humanos mal intencionados…

 

QUEBRANTANDO LA LEY DE LA SELVA

 

Dice Harari que la buena noticia es que las guerras también están desapareciendo. La guerra era un estado natural de cosas, y los períodos de paz una excepción. Durante la segunda mitad del siglo XX esta situación se revirtió y en la mayoría de las regiones las guerras se volvieron más infrecuentes que nunca. En las sociedades agrícolas, la violencia humana causaba un 15% de las muertes, en el siglo XX un 5%, y en lo que va del siglo XXI solo un 1%. YH da los datos de muertes en 2012 como demostración de que hoy día el azúcar (la diabetes) mata bastante más que la violencia humana. (ver frase pág. 25.)

 

Hoy la guerra ya es un concepto inconcebible para la mayoría de la gente. En economías donde el principal valor es el conocimiento, la guerra no sirve como modo de apropiación de riqueza porque no permite hacerse con los conocimientos ajenos.

 

YH no descarta que puedan darse nuevos tipos de guerra, como las basadas en “bombas lógicas” o ciberguerra. Habla también del terrorismo, calificándolo como espectáculo de alcance solo publicitario, ya que su eficacia real como contendiente contra el sistema es nula.

 

Hoy día el hambre, las pestes y la guerra se han convertido en retos manejables, gracias al fenomenal crecimiento económico que nos proporciona comida, medicina, energía y materias primas en abundancia. Pero este súper crecimiento desestabiliza por completo el equilibrio ecológico del planeta, y la humanidad ha hecho muy poco al respecto. Dice YH que el mayor peligro al que nos enfrentamos desde ahora somos nosotros mismos: “Cuando llega el momento de elegir entre crecimiento económico y estabilidad ecológica, políticos, directores de empresas y votantes casi siempre prefieren el crecimiento. En el siglo XXI vamos a tener que hacerlo mejor si queremos evitar la catástrofe¨.

 

YH considera que el curso más sensato a partir de ahora sería mantener a raya el hambre, la peste y la guerra, y proteger a su vez el equilibrio ecológico, pero considera improbable que la humanidad lo siga. Los humanos nunca se sienten satisfechos con lo que ya tienen, y van a por más…

 

Ante la pregunta de qué haremos con nosotros tras controlar estos tres grandes desafíos (hambre, pestes, guerra), YH vaticina que los tres grandes nuevos objetivos de la humanidad serán:

  • La inmortalidad: Superar la vejez e incluso la muerte
  • La felicidad: Lograr ser totalmente felices
  • La divinidad: transformar a Homo Sapiens en Homo Deus

 

LOS ÚLTIMOS DÍAS DE LA MUERTE

 

El valor supremo de la cultura contemporánea es la vida humana, y esto lleva lógicamente a buscar la inmortalidad.

 

Para las religiones la muerte tenía un sentido como paso metafísico al más allá. Pero para las personas modernas, la muerte se considera un problema técnico que podemos y deberíamos resolver. Los humanos siempre mueren por un fallo técnico. Hoy ya hay uns creciente minoría de científicos que trabajan abiertamente para vencer a la muerte. YH da varios nombres: Aubrey de Grey, Ray Kurzweil (director de ingeniería de Google, creó Calico, una compañía cuyo fin es resolver la muerte) o Bill Maris (preside el fondo de inversión Google Ventures). También Peter Thiel (cofundador de Pay Pal). DKurzweil y De Grey anticipàn que en el futuro cada 10 años nos haremos una renovación, regenerando tejidos deteriorados y rejuveneciendo manos, ojos, y cerebro. Según YH, lograremos ser amortales, ya que podremos morir por alguna guerra o accidente. Esto nos convertirá en las personas más ansiosas de la historia.

 

Si en el S. XX se pasó de una esperanza de vida de 40 a 70 años. Podría esperarse que en el S XXI se volviese a duplicar la esperanza de vida y llegásemos a los 150 años promedio… La vida debería organizarse entonces por fases.

 

YH no cree que se logre este incremento tan rápido, ya que la mejora de la esperanza de vida del S XX se logró evitando las causas de muerte prematura, pero no modificando el proceso de envejecimiento. Para lograr esto, la ciencia aún debe seguir trabajando, y según YH no está claro que podamos hacerlo para 2100.

 

YH anticipa conflictos políticos derivados del reclamo de eterna juventud de la gente cuando unas primeras elites lo consigan.

 

EL DERECHO A LA FELICIDAD

 

YH vaticina que el segundo gran proyecto será encontrar la clave de la felicidad. Hace un recorrido por pensadores desde Epicuro (la felicidad como un bien terrenal que se debe perseguir y que no se consigue a través de la religión) o los utilitaristas Bentham o Mill, cuyas propuestas de la felicidad como objetivo último de nuestras vidas se han generalizado como pensamiento general contemporáneo.

 

YH cuenta como durante los siglos XIX y XX se fueron construyendo grandes sistemas de educación, salud y prestaciones sociales en los países desarrollados que se centraban en fortalecer la nación.

En las últimas décadas, las ideas de Bentham se han impuesto, pero de un modo más exigente, al punto que cada vez más gente exige como misión de los Estados el procurar felicidad a sus ciudadanos.

 

La medición de la riqueza de las naciones mediante el PIB no logra transmitir el grado de felicidad de la gente, por lo que comienza a reclamarse la existencia de una FIB, felicidad interior bruta.

 

YH señala que conseguir la felicidad es un trabajo difícil, como ya lo decía Epicuro. “A la larga, una amistad profunda nos satisfará más que una orgía frenética”. El gran crecimiento económico no implica necesariamente un aumento proporcional de felicidad. YH indica que conseguir la felicidad no será más fácil que vencer a la vejez y a la muerte.

 

La dificultad para alcanzar la felicidad tiene dos planos. En el psicológico, la felicidad pasa por las expectativas, las cuales aumentan a medida que conseguimos mayores cotas de bienestar. En el biológico, tanto nuestras expectativas como nuestra felicidad están determinadas por la bioquímica.

 

Como anticiparon Epicuro, y luego los utilitaristas, la felicidad la da el placer y la ausencia de dolor.

 

YH explica que las sensaciones de placer que tenemos están relacionadas con situaciones favorables a asegurar nuestra supervivencia y nuestra reproducción. Y que los momentos de felicidad son fugaces, para así obligarnos a mantenernos en su búsqueda, es decir, en la búsqueda de mantener nuestra supervivencia y lograr nuestra reproducción.

 

La ciencia actual nos permite actuar sobre nuestro sistema bioquímico para incrementar las sensaciones placenteras. El número creciente de niños que toman estimulantes para mejorar su rendimiento, como el Ritalin. El uso de estimulantes en los ejércitos. La búsqueda de la felicidad mediante la bioquímica es la principal causa de criminalidad en el mundo…

 

Según YH, las manipulaciones bioquímicas que refuerzan la estabilidad del sistema son fomentadas, mientras que las que la ponen en riesgo son prohibidas.

 

Harari hace referencia a Epicuro y Buda, que cuestionaban la búsqueda de sensaciones placenteras, en el primer caso por ser fuente de ansiedad e insatisfacción y en el segundo por ser la raíz misma del sufrimiento humano.  Buda planteaba la necesidad de desacelerar nuestra búsqueda de sensaciones placenteras, reconociendo su fugacidad y restándoles importancia. Sin embargo, cuando se acepta que la felicidad la proporcionan las sensaciones placenteras, no podemos más que buscar la repetición y ampliación de esas sensaciones, y la bioquímica se convierte en una efectiva fuente de placer continuado. Nuestra tolerancia al tedio se reduce y así todo lo que se los ofrece son formas de evitarlo y mantenernos entretenidos y “felices”. YH anticipa que el segundo proyecto de sapiens será cambiarse a sí mismo para ser capaz de sentir placer de modo continuado.

 

LOS DIOSES DEL PLANETA TIERRA

 

Al buscar la dicha y la felicidad, lo que los humanos buscan en realidad es ascender a la divinidad. Y para ello tiene tres caminos:

  • Ingeniería biológica
  • Ingeniería ciborg
  • Ingeniería de seres no orgánicos

 

La ingeniería biológica se propone acelerar el proceso de evolución, hasta ahora dependiente del azar de las mutaciones, mediante la realización de modificaciones en nuestro código genético, circuitos cerebrales y equilibrio bioquímico, transformando de modo premeditado nuestra especie.

 

La ingeniería ciborg fusionará nuestro cuerpo orgánico con dispositivos no orgánicos, con la posibilidad añadida de funcionar de modo remoto. Los implantes de chips para nuestra interacción.

 

La ingeniería de seres no orgánicos avanza en la creación de seres pensantes no orgánicos.

 

YH destaca que la historia del hombre enseña una increíble evolución, pero que se ha realizado hasta hace poco manteniendo las estructuras biológicas inmodificadas. A partir de ahora, las modificaciones que comienzan a realizarse comienzan a alejarnos de la condición de sapiens, y por ello es imposible que los propios sapiens seamos capaces de anticipar lo que vendrá. Está fuera de nuestra capacidad concebirlo. YH concluye que el tercer gran proyecto de la humanidad en el S. XXI será adquirir poderes divinos de creación y destrucción, nuestra transformación de Homo Sapiens en Homo Deus. Evidentemente encaramos este tercer proyecto con la idea de superar la muerte, la enfermedad y la infelicidad, pero no podemos saber qué otras cosas querremos cuando lo hayamos logrado y al mismo tiempo seamos otra cosa… ¿Qué otras necesidades tendremos? Es imposible saberlo.

YH concibe equipara la condición del ser humano divinizado comparándola con la de los dioses griegos, es decir, poseedores de super poderes concretos, no como una entidad metafísica vaga: poder diseñar y crear seres vivos, transformar nuestro propio cuerpo, controlar el ambiente y la meteorología, leer la mente y comunicarse a distancia, viajar a velocidad muy elevadas, librarse de la muerte y vivir indefinidamente. Dice YH que los humanos estamos ya dedicados a adquirir todas estas capacidades y alguna otra. Pero anticipa que se trata de un proceso gradual, casi imperceptible, en el que ya estamos inmersos, por ejemplo, al concederle a nuestros smartphones cada día una capacidad más de control sobre nuestras vidas o al probar un nuevo antidepresivo más eficaz. Paso a paso nos vamos transformando hasta que un día miremos hacia atrás y tomemos conciencia de que ya no somos más humanos.

 

POR FAVOR, ¿PUEDE ALGUIEN PISAR EL FRENO?

 

Estos cambios nos dan miedo, pero también nos lo da el quedarnos rezagados frente a los que ya están cambiando. Los desarrollos tecnológicos van a una velocidad de vértigo que para la mayoría de nosotros es imposible comprender. YH dice que es probable que los cambios harán el mundo irreconocible en este mismo siglo. Cuenta la historia de su primer contacto con internet, en 1993, solo algo más de 20 años atrás…

 

Por ejemplo, la ampliación de la vida comienza a causar problemas políticos graves, como la necesidad de rediseñar los sistemas de pensiones y la reforma total del mercado laboral. Vamos hacia un escenario totalmente desconocido, y muchos pueden tener la tentación de echar el freno, pero esto es imposible por las razones siguientes:

  • Nadie sabe dónde está el freno. El conocimiento está fragmentado. Nadie es capaz de leer el conjunto. Nadie entiende el sistema, por tanto, nadie puede detenerlo.
  • Pisar el freno significaría detener el crecimiento, y eso derrumbaría la economía capitalista, que basa su éxito en el crecimiento permanente. De allí que el sistema nos anime a buscar la inmortalidad, la felicidad y la divinidad, como nuevos generadores de riqueza y crecimiento. Dice YH que una economía basada en el crecimiento perpetuo requiere proyectos interminables, como la búsqueda de la inmortalidad, la dicha y la divinidad…
  • Las habilidades de curación de individuos enfermos se reutilizan como técnicas de mejora de individuos sanos, y estas ansias de mejora son irrefrenables. YH da el ejemplo de la medicina estética. Y también el de la manipulación genética para la selección de óvulos libres de futuras enfermedades, lo que ha dado lugar a la reciente ley británica que permite tener tres progenitores para lograr este fin (incorporación de ADN mitocondrial sano de un tercer progenitor). YH concluye este apartado haciendo un llamado a comprender lo que está sucediendo y poder decidir al respecto sin que sean los acontecimientos los que decidan por nosotros…

 

LA PARADOJA DEL CONOCIMIENTO

 

En este apartado, Harari aclara las motivaciones de su libro y de sus vaticinios, haciendo las puntualizaciones siguientes:

  • Qué la mayoría de la gente no se dedicará a buscar la inmortalidad, la felicidad y la divinidad, en el S. XXI, que será un asunto limitado a los más poderosos y las elites
  • Qué la búsqueda de la inmortalidad, la felicidad y la divinidad es una predicción histórica que él realiza, no un manifiesto político.
  • Qué buscar no es lo mismo que conseguir. Su predicción es lo que los humanos buscarán, no lo que conseguirán.
  • Qué esta predicción no la concibe como una profecía, sino como una forma de analizar nuestras opciones actuales. Dice YH: “Si el análisis hace que elijamos de manera distinta, para que la predicción resulte equivocada, tanto mejor. ¿Qué sentido tiene hacer predicciones si éstas no pueden cambiar nada?” Harari recuerda que el proceso de desarrollo humano reacciona ante las predicciones. Y trae a colación notables casos de fracasos anticipatorios, como el propio marxismo en su anuncio del ascenso del proletariado y la ruina del capitalismo. Según YH, el fracaso vino motivado entre otras cosas porque los sectores dominantes, por ejemplo, en Inglaterra, tomaron nota del mensaje de Marx y reaccionaron adoptando medidas que mejoraron la suerte de los obreros y los integraron en el sistema político. Las predicciones de Marx quedaron en nada, y la dictadura del proletariado quedó relegada a la papelera de la historia. YH señala esta influencia del conocimiento histórico como una paradoja: Es un conocimiento que actúa sobre el escenario que analiza y lo modifica con su influencia, perdiendo en ese momento su propio sentido.

 

YH concluye el apartado reconociendo que, dada la velocidad de los cambios, se nos hace cada vez más difícil dar sentido al presente y anticipar el futuro. No tenemos ni idea de cómo será Europa en 2050: no podemos decir por qué clase de sistema político se regirá, ni como estará estructurado su mercado laboral, ni siquiera qué tipo de cuerpo tendremos.

 

UNA BREVE HISTORIA DEL JARDÍN

 

YH hace una defensa de la finalidad de la Historia como disciplina que nos permite hacernos conscientes de posibilidades que normalmente no consideramos. Estudiamos el pasado no para repetirlo, sino para librarnos de él. Por eso, los movimientos que pretenden cambiar el mundo siempre comienzan reescribiendo la historia.

 

YH da un ejemplo de esto con la historia del jardín, el cual surgió como un elemento de demostración de poderío político, social y económico. Así, este costoso y trabajoso símbolo que utilizaban las elites, se difundió a las clases medias suburbanas, que asumieron la necesidad de tener su propio jardín buen cuidado como modo de expresar prosperidad. YH dice que después de haber leído esta historia, es posible que decidamos no hacernos un jardín delantero para librarnos de su pesada carga histórica, y optemos por un jardín de piedras japonés, por ejemplo. Conocer la historia nos ayuda a relativizar y desprendernos de tradiciones atávicas.

 

UNA PISTOLA EN EL PRIMER ACTO

 

Dice YH que “todas las predicciones que salpican este libro no son otra cosa que un intento de analizar los dilemas actuales y una invitación a cambiar el futuro. Predecir que la humanidad intentará conquistar la inmortalidad, la felicidad y la divinidad es muy parecido a predecir que la gente que construya una casa querrá un jardín delante. Parece muy probable, pero una vez que lo verbalizamos, podemos empezar a pensar en alternativas”.

 

Durante 300 años hemos estado dominados por el Humanismo, que sacraliza la vida, la felicidad y el poder de los Homo Sapiens. Buscar la inmortalidad, la felicidad y la divinidad es llevar a su culmen los ideales humanistas.

 

“Pero ahora quiero poner algo más sobre la mesa: una pistola. Una pistola que aparece en el primer acto y que será disparada en el tercero”.

 

YH indica que el objetivo esencial de su libro es analizar quién es realmente Homo Sapiens, como el Humanismo se convirtió en su religión dominante, y porqué es probable que intentar cumplir el sueño humanista cause su desintegración. Leer frase inicial pág. 81.

 

YH termina el apartado describiendo las intenciones de las 3 partes siguientes del libro:

  • Parte 1: Analizar las relaciones de Homo Sapiens con el resto de animales para intentar comprender porque nuestra especie es tan especial. Aunque intente olvidarlo, Homo Sapiens es un animal. El análisis de sus relaciones con el resto de animales es interesante como modo de anticipar las relaciones que podrían tener los superhumanos del futuro con los humanos.
  • Parte 2: Como Homo Sapiens creó el credo humanista, por el cual se situó en el centro de todo.
  • Parte 3: Analiza porqué los intentos de consumación del credo humanista pueden llevar a su destrucción. Porqué la búsqueda de la inmortalidad, la felicidad y la divinidad puede sacudir los cimientos de nuestra creencia en la humanidad. Y si el humanismo está realmente en peligro, qué podría ocupar su lugar.

 

Leer frase final, pág. 83.

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