Economía sin corbata – Yanis Varoufakis

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Descripción

INTRODUCCIÓN

 

YV explica que la idea del libro sobre economía destinado a adolescentes se la sugirió la editora Elena Pataki. A él le pareció bien pensando en su pareja y sus hijos, así como en su propia hija que vive en Australia.

 

YV añade que al escribirlo decidió no centrarse en la triste realidad griega de los últimos años, con la intención de que tuviese un carácter más general.

 

1.- ¿POR QUÉ TANTA DESIGUALDAD? – Pág. 9

¿Por qué los aborígenes australianos no invadieron Inglaterra?

YV comienza su libro señalando que todos los bebés nacen igual, desnudos. Pero luego unos llevan ropas carísimas y otros están desnudos y condenados al hambre. E indica que esta es una de las caras de la desigualdad que define a nuestro mundo.

 

YV cuenta como recientemente su hija le había preguntado por qué hay tanta desigualdad, y que su respuesta no le satisfizo ni a él, por lo que se propone comenzar el libro respondiendo a dicha pregunta clave. YV le plantea a su hija si alguna vez pensó por qué los ingleses invadieron Australia y sometieron a sus aborígenes, y por qué no fue justamente al revés, que los aborígenes australianos invadiesen y sojuzgasen a los ingleses.

 

Una cosa son los mercados y otra cosa, la economía

Los mercados son la esfera del intercambio, y no son lo mismo que la economía. En el mercado intercambiamos objetos por dinero o por otros objetos, como podrían hacer nuestros antepasados en los arboles al intercambiar un plátano por una manzana.

 

La economía surge cuando surge la producción.

 

Dos grandes saltos: lenguaje y superávit

El primer gran salto de la humanidad fue hace 80.000 años con la aparición del lenguaje. El segundo gran salto se produjo hace unos 12.000 años con la aparición de la agricultura. El lenguaje y la posibilidad de producir comida crearon lo que llamamos economía.

La agricultura trajo consigo el elemento básico de la economía: el superávit. Es decir, la posibilidad de acumular semillas de un año para el otro. El superávit dio a su vez origen a varios “milagros” de la sociedad: Escritura, deuda, dinero, Estados, ejércitos, clero, burocracia, tecnología e incluso la primera forma de guerra bioquímica.

 

Escritura

La escritura nace por la necesidad de registrar la cantidad de cereales que cada agricultor había depositado en el almacén común.

 

Deuda y dinero

El comprobante de los cereales en el almacén común fue el inicio de la deuda y del dinero. Hallazgos arqueológicos indican el uso de conchas con números escritos que representaban los kilos de cereal que el señor debía por el trabajo prestado en su terreno. En su origen las monedas metálicas también se utilizaban como representación de cantidades de cereal, e incluso se hacía un uso virtual de ellas, al ser demasiado pesadas y usarse como referencia sin necesidad de tener que presentarlas efectivamente. Se creía en el valor de cambio de las monedas, de allí el uso del término creer / credere / credit, que da origen a la noción de crédito, es decir, la confianza que hacía que valiese la pena trabajar para recibir esas monedas. Y para asegurar esta confianza, surge el Estado como entidad colectiva que garantiza del valor de cambio del dinero más allá de contingencias como la muerte del señor.

 

Estado, burocracia y ejércitos

Deuda, dinero, confianza y Estado van de la mano. Sin deuda no se puede gestionar el superávit. A su vez al nacer la deuda nace el dinero. Y el dinero para tener un valor seguro necesita de un Estado. Y para poder montar un Estado hace falta un gran superávit, que permite sostener funcionarios, tribunales y ejércitos, que permitan defender a su vez el derecho de propiedad.

 

Clero

El clero surge como el instrumento para inculcar una ideología legitimadora del poder “por derecho” de los gobernantes. Y sólo puede surgir y sostenerse con un gran superávit, ya que eran una estructura improductiva.

 

Tecnología

El superávit fue un impulsor del desarrollo tecnológico.

 

Guerra bioquímica

El superávit fue el origen de nuevas enfermedades originadas en la proliferación de bacterias derivadas de la acumulación de biomasa en los almacenes de cereales. Con el paso del tiempo el hombre se hizo inmune y pasó a ser portador sano de por ejemplo las bacterias de la gripe o el tifus.

 

Al colonizar tierras lejanas, los europeos exportaron esas enfermedades a comunidades donde no se conocía la agricultura, e incluso en determinados casos hicieron uso de esa arma biológica a sabiendas como medio de exterminio.

 

Volvamos a la pregunta: ¿Por qué los británicos colonizaron a los aborígenes y no al revés?

La respuesta de YV es que una sociedad basada en la generación de superávit destruye y sojuzga a la que no lo necesita, sencillamente porque ejerce su objetivo obligatorio de generación de más y más superávit, y porque dispone para ello de una maquinaria poderosa basada en un Estado opresor, dominio tecnológico y armamentístico. Los aborígenes, por el contrario, tenían poesía, música, y una mitología con un valor cultural inmenso, pero no tenían medios para atacar otros pueblos o para defenderse de éstos.

 

¿Y África?

YV explica que las sociedades agrícolas del sur de África no pudieron expandirse hacia el norte dada las barreras climáticas que contiene un continente dispuesto en posición Norte-Sur. Algo que no se da en Eurasia, donde las zonas climáticas son semejantes, y las comunidades agrícolas pueden expandirse en sentido Este-Oeste sin grandes limitaciones. Estas limitaciones impidieron el expansionismo de las comunidades agrícolas africanas, algo que sí sucedió con las equivalentes en Eurasia.

 

Entonces, ¿Por qué tanta desigualdad?

En primer lugar por la misma explicación anterior, es decir, por las facilidades o dificultades de expansión geográfica de una comunidad agrícola para incrementar sus procesos de acumulación de superávit.

 

En segundo lugar, porque la generación de superávit genera un proceso expansivo económico, cultural y social que hace que las diferencias con sociedades no desarrolladas se amplíen exponencialmente, aumentado drásticamente las desigualdades. Este proceso se incrementará con las posteriores revoluciones industrial y tecnológica, a desarrollar en siguientes capítulos.

Al término del capítulo, YV hace un pedido importante a su hija: “no caigas nunca en la tentación de racionalizar las desigualdades que hoy, como adolescente, consideras inadmisibles”.

 

La desigualdad como ideología retroalimentada

El clero actuó como agente para impulsarnos a aceptar las desigualdades de reparto del superávit como algo natural y debido a un derecho divino: los ricos se “merecen” lo que tienen. Este mecanismo de explicar las desigualdades como naturales subyace también en nosotros, como cuando somos niños y pensamos que los juguetes, la ropa o la casa son nuestros por derecho. Se establece una relación directa: tengo “x”, merezco “x”. Los poderosos explican su poder y posesiones del mismo modo. YV pide a su hija que no olvide que los bebés nacen todos iguales, aunque luego uno vista ropas carísimas y otro ande desnudo y esté condenado al hambre. “Nunca caigas en aceptar esta realidad como “lógica”, “natural” y “justa”, le dice.

 

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