21 lecciones para el siglo XXI – Yuval Noah Harari

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Descripción

Libro: 21 lecciones para el siglo XXI

Autor: Yuval Noah Harari

1ª Edición: 2018

Debate 1/4: Viernes 8 Noviembre de 2019

Debate 2/4: Viernes 22 Noviembre de 2019

Debate 3/4: Jueves 6 Diciembre de 2019

Debate 4/4: Viernes 20 Diciembre de 2019

 

Guía de Lectura: Smart Philo / Viñetas: Smart Philo

 

Yuval Noah Harari – respetable erudito e intelectual del siglo XXI, profesor de historia de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Demandado mundialmente como una estrella de rock,  lleva una vida tranquila en la comunidad cooperativa agrícola de Kyriat Atta, cerca de Jerusalén. 

Practica la meditación Vipassana considerándola clave para el autoconocimiento y autocontrol. Profesor Harari ha vendido 14 millones de libros (entre los bestsellers “Sapiens. De animales a dioses”, “Homo Deus. Breve historia del mañana” y “21 lecciones para el siglo XXI”) y viaja por el mundo impartiendo conferencias como un gran maestro. Sus charlas de TED donde reivindica la necesidad de filosofía y pensamiento humanista arrasan en internet, demostrando la sed por la reflexión crítica en los tiempos de grandes transformaciones. Ante la falta de la visión clara por parte la mayoría de los políticos, Yuval Noah Harari, nos plantea preguntas básicas: de dónde venimos y hacia dónde vamos, desde su amplio y transversal conocimiento de antropología, historia, política y ciencia. Yuval no se considera un gurú y no rehúye a los debates. En su libro “21 lecciones del siglo XXI” contesta a las cuestiones planteados por sus lectores, oyentes e interlocutores del mundo.

Introducción.

El acceso a la información se ha democratizado y hoy todos podemos participar en los debates  locales y globales. Sin embargo, son muy pocos los que tienen la claridad y visión suficiente para detectar cuáles son los problemas planetarios principales. Uno de ellos es indudablemente Yuval Noah Harari. Este libro se centra en las cuestiones claves de aquí y ahora, presentadas con clarividencia y apoyados en sólida argumentación y ejemplos. A pesar de que la perspectiva del análisis o más bien, síntesis, es global, el autor la acompaña con una declaración de sus principios y valores.

 

PARTE I – El desafío tecnológico

La revolución info y biotecnológica hace tambalear la principal doctrina del siglo XX- el relato liberal.

 

  1. DECEPCIÓN.

 

El final de la historia se ha pospuesto

Los homo sapiens ordenamos nuestro pensamiento guiados por  grandes relatos. Las narrativas principales del siglo XX han sido: el relato fascista, el relato comunista y el relato liberal. Este último, que predica la democracia como el mejor sistema político, y el libre albedrío como la brújula del comportamiento humano, está vigente aún, no obstante se ve atravesando una crisis severa. El relato liberal promete y promueve los derechos y libertades, abre las posibilidades al nivel mercantil, tiende puentes y propulsa el diálogo. En la década 1990-2000  el relato liberal reinaba universalmente, pero la crisis financiera global del 2008 lo debilitó hasta el grado de hacer resurgir el mundo jerárquico, autoritario,  xenofóbico y misógino del ancien régime.

 

De matar mosquitos a matar pensamientos

El avance informático y biotecnológico causa un gran desconcierto porque tiene el potencial de alterar nuestro entorno y a nosotros mismos. Los algoritmos son analistas más exactos y potentes de la realidad que los humanos, y pueden convertirse en sus/ nuestros creadores. Los políticos no dedican espacio a esta enorme disrupción tecnológica en sus programas. Las masas corren riesgo de convertirse en irrelevantes en la era de la economía de la información. Puede que este gran descontento con el relato liberal es el grito ante esta potencial redundancia de la gran parte de la población cuyos conocimientos y habilidades se han vuelto obsoletos.

El fénix liberal

El relato liberal ha salido vencedor de los grandes enfrentamientos del siglo XX: después de la Primera Guerra Mundial, y, posteriormente, midiendo sus fuerzas contra el fascismo y el comunismo. Ha sabido ser flexible y aprender de sus adversarios, sobre todo del comunismo, incorporando a su lista de valores empatía, inclusión y libertad.

A finales del siglo XX, con la educación y sanidad universal, el liberalismo triunfaba, pero llegó la era de Brexit y Trump, y a pesar de no haber un relato universal contrincante potente, el liberalismo se desvanece. Paradójicamente, hoy son Rusia y China los países que más promueven  la idea del infinito progreso lineal, mientras que el resto del mundo ve que estas expectativas  pueden frustrarse, ya sea por un colapso ecológico o  una radical disrupción tecnológica.

 

 

La crisis del último superviviente de los grandes relatos- el liberalismo nos desconcierta y aboca a revivir el pasado autoritario ya sea de mano de los nuevos autócratas humanos o digitales.

PREGUNTA: ¿Por qué las crisis económicas resucitan los relatos nacionalistas (ejemplos: los supremacistas blancos, el Brexit, el caso catalán, entre otros)? ¿Será el mito de la identidad  nacional un refugio seguro colectivo ante las incertidumbres financieras globales? 

 

2. TRABAJO

Cuando te hagas mayor, puede que no tengas un empleo

Los hombres tenemos capacidades físicas y cognitivas. En ambos ámbitos las máquinas nos pueden superar con gran facilidad. La tan venerada intuición humana es, según Harari, una habilidad de reconocimiento de patrones unida a la capacidad predictiva. En este campo los algoritmos también nos están ganando terreno. Las máquinas están provistas de dos capacidades más, que no están al alcance de los humanos y que son: la conectividad y la actualización ¿Será nuestro futuro el mundo de redes neuronales?

 

 

Mozart en la máquina

Quizás el último bastión del mercado laboral donde predominarán los sapiens serán los ámbitos de cuidado de personas (enfermería, cuidado de niños, de enfermos, de personas mayores). El arte y la música, según Harari, entrarán dentro del dominio del algoritmo que aprenderá a hacer creaciones artísticas jugando con nuestras emociones.

 

 

El cuidado de las personas requiere contacto físico y también empatía. ¿Será la empatía y el cuerpo orgánico algo que nos sitúe siempre por encima de los robots? Ya lo decía Smart Architect en el ebook 2050 que lo primero tras despertar como memoria digitalizada en un data center, será pedir que nos devuelvan nuestro cuerpo.

 

 

http://smartarchitectblog.blogspot.com/2018/12/volumen-9-2050.html

 

¿Nuevos empleos?

Las revoluciones anteriores, por ejemplo la revolución industrial, no han barrido por completo el mercado laboral, sino más bien han creado nuevos empleos. Es altamente probable que lo mismo pase ahora y que tendremos que reinventarnos profesionalmente para poder crear equipos eficientes de trabajo conjunto con las máquinas. El problema es la constante y acelerada renovación y actualización que se requiere, además de alto grado de especialización y conocimientos. Serán muy demandados y escasos los técnicos altamente especializados, en cambio abundarán las masas no cualificadas e “inútiles”, situadas al margen del mercado laboral.

La revolución industrial ha ayudado a generar los modelos políticos probados a lo largo del siglo XX- el nazismo, el comunismo y el modelo liberal. La revolución infobiotecnológica no tiene margen de tiempo para probar nuevos relatos. Cualquier paradigma político- económico mal planteado puede desencadenar el colapso ecológico y/o exterminio nuclear, tanto como la modificación esencial de nuestra especie. Resumiendo: el tiempo de reacción para evitar la catástrofe es escaso y no hay margen de error.

 

 

Harari presupone que el hombre tendrá que adaptarse al ritmo y al estilo de la máquina. ¿Es necesario que así sea? ¿No estamos voluntariamente poniendo la jerarquía cabeza abajo y haciendo de la máquina el amo? 

 

De la explotación a la irrelevancia

La tarea principal, dentro del mercado laboral, es la de mantener un buen balance entre la creación y la destrucción del empleo. El modelo social, económico, político y educativo está obsoleto por lo que no está respondiendo a la constante necesidad de reinventarse. Psicológicamente tampoco somos resilientes a este reciclaje perpetuo y acelerado.

Quizás, entonces, hay que asumir la necesidad de manutención de las “masas inútiles” a través de la renta básica universal (paraíso capitalista) o derechos básicos universales (paraíso comunista).  Sin embargo, primero hay que aclarar el concepto “básico” y “universal”.  Estas masas inútiles ya no resultarán tan masas y tan inútiles si tenemos en cuenta todas las personas dedicadas al cuidado de otras. Los trabajos de cuidado no reconocidos y no remunerados puede que tengan la categoría de trabajo asalariado y esencialmente humano en el futuro.

 

 

Los trabajos de cuidado, invisibles, no reconocidos y del ámbito mayoritariamente femenino, pueden ser la base del futuro modelo económico global para evitar el surgimiento de las masas inútiles. La igualdad de género pasa por otorgar importancia, prestigio y remuneración a los trabajos de cuidado de las personas

 

¿Qué es universal? 

Actualmente lo universal es sinónimo de nacional. Las ayudas básicas se plantean fundamentalmente en los países occidentales, mientras las víctimas de la robotización viven principalmente en los países en vías de desarrollo. ¿Estarán los ciudadanos occidentales dispuestos a que sus impuestos vayan destinados a las rentas para las personas en estos países?

 

 

¿Qué es básico?

Los derechos básicos pueden ser las calorías diarias, sanidad, educación, el acceso al internet. Los humanos no estamos hechos para la satisfacción por lo que constantemente hacemos subir nuestras expectativas. Si la humanidad finalmente cree una raza “superhumana” en base a la bioinfogenética ¿serán sus derechos y necesidades iguales que los de los “humanos corrientes”?

Harari analiza un ejemplo interesante de judíos ortodoxos que no trabajan, viven de subsidios y dedican buena parte de su vida a las prácticas religiosas y a crear comunidad. Y con este estilo de vida destacan por su nivel de satisfacción o incluso felicidad. Quizás aquí está la clave: que el algoritmo trabaje por nosotros, mientras los humanos nos dediquemos a la vida social y espiritual.

 

Con este ejemplo de los judíos ortodoxos Harari está reivindicando la vida contemplativa. La pertenencia a la comunidad es una necesidad humana fundamental. ¿Pueden las comunidades virtuales y RRSS suplir la carencia de las redes de apoyo cercanas? ¿El hecho de abandonar la religión y la espiritualidad nos habrá hecho infelices o  eternamente insatisfechos?

PREGUNTA: ¿Qué tienen que hacer los humanos para no quedar redundantes e inútiles en el mercado laboral? ¿Puede que producir menos y reflexionar más nos otorgue una ventaja competitiva frente a las máquinas?

 

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