El gran número; Fin y principio y otros poemas – Wislawa Szymborska

Descripción

SESIÓN ONLINE: Sábado 28 de marzo de 2026

EL GRAN NÚMERO; FIN Y PRINCIPIO Y OTROS POEMAS

Wislawa Szymborska

 

Editorial: Poesía Hiperión

 

Debate Online Club de lecturas: sábado 28 marzo 2026 – 19hrs CET (España Peninsular)

 

Guía de Lectura: Magdalena Plocikiewicz – Barcelona, España

 

Wislawa Szymborska – BIO

Wisława Szymborska (Kórnik, 1923 – Cracovia, 2012) fue poeta, ensayista y una de las miradas más lúcidas, discretas, pero a su vez transcendentes de la poesía europea del siglo XX. Su biografía cabe en pocas líneas: infancia entre mudanzas, juventud marcada por la guerra, estudios inconclusos en la Universidad Jagellónica, oficio de editora y columnista, y una obra breve, poco más de trescientas poesías, que le valió el Premio Nobel de Literatura en 1996. Su verdadera vida, la que importa para leerla, transcurre en el microscopio de su atención: allí donde el mundo cotidiano se vuelve interrogación filosófica, ironía compasiva y su incesante asombro.

Szymborska aprendió pronto que la Historia pesa, pero que el detalle, como un objeto trivial, un gesto, una estadística, puede revelar más que los grandes relatos. De esa tensión nacen su tono antidogmático, su humor seco, su existencialismo y su ética de la duda. En sus poemas dialogan la ciencia y la fábula, lo doméstico y lo histórico, la sonrisa y la herida profunda. Fue una escéptica, con fe innegociable en la curiosidad: prefirió las preguntas a las proclamas, la precisión a la grandilocuencia, la compasión a la retórica.

Voy a proponer la lectura de poemas selectos del tomo “El gran número; Fin y principio y otros poemas”, centrada en 3 grandes ejes:  muerte, azar y naturaleza humana.

 

“Espigas”, Władysław Strzemiński, 1950

 

EL GRAN NÚMERO; FIN Y PRINCIPIO Y OTROS POEMAS

Wislawa Szymborska

 

1.   Muerte

Poemas: „Cálculo elegíaco” y „Un gato en un piso vacío” (del tomo “Fin y principio” ,1993)

 

“Cálculo elegíaco”

 

Cuántos de los que he conocido

(si de verdad los he conocido)

hombres, mujeres

(si esta división sigue vigente),

han atravesado este umbral

(si esto es un umbral),

han cruzado este puente

(si se puede llamar puente).

Cuántos después de una vida más corta o más larga

(si para ellos en eso sigue habiendo alguna diferencia),

buena porque ha empezado,

mala porque ha acabado

(si no prefirieran decirlo al revés),

se han encontrado en la otra orilla

(si se han encontrado

y si la otra orilla existe).

No me es dado saber

cuál fue su destino

(ni siquiera si se trata de un solo destino,

y si es todavía destino).

Todo

(si con esta palabra no lo delimito)

ha terminado para ellos

(si no lo tienen por delante).

Cuántos han saltado del tiempo en marcha

y se pierden a lo lejos con una nostalgia cada vez

mayor.

(si merece la pena creer en perspectivas).

Cuántos

(si la pregunta tiene algún sentido,

si se puede llegar a la suma final

antes de que el que cuenta se cuente a sí mismo)

han caído en el más profundo de los sueños

(si no hay otro más profundo).

Hasta la vista.

Hasta mañana.

Hasta la próxima.

Ya no quieren

(si es que no quieren) repetirlo.

Condenados a un interminable

(si no es otro) silencio.

Ocupados sólo con aquello

(si es sólo con aquello)

a lo que los obliga la ausencia.

 

Szymborska se propone “contar” a los muertos, pero este cálculo se convierte en el arte de la duda. El uso insistente de paréntesis desactiva cada aserción; a cada paso el poema se corrige, se relativiza o se interroga. Ese vaivén formal no es un capricho retórico, sino que enfatiza que la muerte excede nuestras categorías (umbral, puente, otra orilla) y que incluso el lenguaje más exacto se vuelve inadecuado, no aporta. Cada paréntesis introduce la objeción escéptica: “si este es un umbral”, “si la otra orilla existe” … La forma misma impide el dogma: frente a la muerte, Szymborska defiende precisión y modestia. El registro cuasi‑estadístico, la tentación de una suma final se frustra en el último momento porque quien cuenta también acabará contado, de modo que el cómputo perfecto es imposible. Así, la lamentación no consuela: expone la inadecuación del saber ante la ausencia. El poema se presenta como suma (cuántos), pero deriva hacia preguntas sobre el destino, el tiempo y el silencio. La cuantificación cede ante lo cualitativo: no hay cifra que clausure la pérdida. En conjunto, “Cálculo elegíaco” piensa la muerte en escala mayor, histórica y colectiva, casi perteneciente a las culturas orientales y no individualistas.  El yo se retira para mostrar la multitud de ausencias que ninguna aritmética puede reparar.

 

“De lo que no se puede hablar, hay que callar” diría Wittgenstein.

 

Jerzy Duda- Gracz Nokturn nr 2 fis duro op., de la serie inspirada por la musca de Chopin

 

Pregunta #1

¿Qué sabemos sobre la muerte? ¿Hay alguna certeza en la cual nos podemos apoyar? ¿Tienes opinión acerca de las ECM- experiencias cercanas a la muerte?