Sólo hay un dios – Reza Aslan

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CAPÍTULO 1: La religión en la Arabia preislámica

 

Reza Aslan (RA) señala que los profetas no crean las religiones, sino que las reforman y reinterpretan. Sus sucesores son los que transforman las palabras del maestro en sistemas religiosos. Mahoma pretendía acercar el Dios de los judíos y los cristianos a la sociedad multiétnica de los pueblos árabes, que los musulmanes llaman Yahiliya: “edad de la ignorancia”.

 

Arabia el siglo VI –        El centro de la vida religiosa de la Arabia preislámica estaba en el valle de la Meca, en un pequeño santuario de barro y piedra -la Kaaba-, el cubo, donde residían 360 “dioses” (sirios, egipcios… incluso Jesús y María). Durante los meses sagrados, peregrinos de toda la península arábiga llevaban a cabo el ritual de rodear la Kaaba 7 veces. Creían en su origen bíblico (pág. 13) o en un significado cosmológico.

 

Los árabes paganos-     La palabra griega “Paganus” significa rústico, zafio y fue utilizada por los cristianos para insultar a los que seguían creencias distintas a la suya. RA destaca la diferencia en la Arabia preislámica entre la religiosidad de los beduinos nómadas, centrada esencialmente en preocupaciones inmediatas (un dios que pueda guiarnos al agua) y la de las sociedades sedentarias (como en la Meca), más metafísica, con un solo dios creador Alá y dioses subordinados mediadores con los hombres. Esta fe es lo que se denomina henoteísmo, antecedente de la profesión de fe musulmana: “No hay dios, sino Dios”. Por otra parte, no había sacerdotes sino kahins (pág. 16).

En el resto del capítulo, RA comenta la percepción de otras religiones en la Arabia preislámica:

 

El judaísmo – Los árabes henoteístas aceptaban que Alá era el mismo que Yahvé, el Dios de los judíos. Ambos pueblos estaban muy integrados e influidos entre sí (pág. 17) y ambos se consideraban descendientes de Abraham.

 

El cristianismo –  Algo similar puede decirse de los cristianos. De hecho, la imagen de Jesús fue colocada en el santuario de la Kaaba por un cristiano copto llamado Baqura. Y existen muchas similitudes entre descripciones de la Biblia y el Corán.

 

El zoroastrismo- Era la religión de los sasánidas (antiguos persas), cuyas fronteras eran protegidas por una tribu árabe. Zoroastro era monoteísta con un dualismo de espíritus opuestos: uno benéfico, (la Verdad) y otro hostil (la Falsedad) que evolucionaron en Ormuz, dios de la luz y Ahrimán dios de la oscuridad.

 

El hanifismo– Un movimiento monoteísta árabe surgido en el S.VI, según la leyenda (pág. 21). Una fe proselitista que se difundió por todo el Hiyaz (Arabia occidental). Mahoma seguramente la conocía.

En este contexto (siglo VII) apareció el profeta Mahoma, sustituyendo la edad de la ignorancia – un tiempo de depravación moral y discordias religiosas – por un mensaje monoteísta y una moralidad inflexible.

 

CAPÍTULO 2: El mundo en el que nació Mahoma

 

La ética tribal- Los beduinos nómadas preservaban la unidad de la tribu mediante un fuerte sentido de solidaridad y un reparto equitativo de sus escasos medios. El responsable era el jeque, elegido por unanimidad como “el primero entre iguales” para encarnar los ideales de valentía, honor, hospitalidad, fuerza en el combate, justicia y dedicación al bien colectivo, protegiendo especialmente a los más débiles. Tenía poca autoridad ejecutiva real pues las decisiones importantes se tomaban por consulta con el qaid (jefe militar) el kahin (responsable del culto) y el hakam (que resolvía las disputas). El recurso jurídico del jeque era la Ley del Talión “ojo por ojo” y nada más. También había “dinero de sangre” para facilitar el castigo (valor de la vida de un hombre libre 100 camellos, mujer 50).

 

En caso de discrepancia un hakam pronunciaba una declaración legal, que a lo largo del tiempo originó una tradición jurídica normativa o sunna. Cada tribu tenía sus hakams y su propia sunna. Este hecho y considerando además que los delitos contra personas externas a la tribu no eran delito, hacía complicado mantener el orden inter tribal.

 

Los coraichitas-  Eran la tribu beduina más poderosa establecida en la Meca, a la que pertenecía el clan de Mahoma. Eran los Guardianes del Santuario y controlaban la Kaaba, creando anillos de asentamientos (cuanto más cerca de la Kaaba, más poder). La casa del fundador de la tribu, Qusay, estaba adosada a la Kaaba de forma que para acceder al interior había que pasar por su casa. Cobraba tributos y tenía la autoridad política, religiosa y el poder económico de la ciudad, animando a los peregrinos a comerciar. Todo el terreno era sagrado, neutral y no se permitía llevar armas.

 

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