«Síndrome 1933» de Siegmund Ginzberg

Descripción

 

Audioresumen – Junio 2026

 

 

Sesión presencial: 27 de junio de 2025 (Biblioteca de Galapagar):

Sesión online: 15 de noviembre de 2025

 

 

 

Síndrome 1933 – Siegmund Ginzberg

 Editorial: Gatopardo Ensayo – Séptima Edición, marzo 2025 (Primera edición, octubre 2024)

Debate Galapagar 1/1: Viernes 27 de junio 2025 – 19hrs – Biblioteca Municipal de Galapagar

Debate Online 1/1: Sábado 11 de octubre 2025 – 19hrs CET – Zoom

 

 

 

 

 

 

 

 

Guía de Lectura preparada por: Jorge Ponce Dawson – Galapagar, Madrid, España

 

 

Ubicación de esta guía en la web de Club de Lecturas:

https://www.clubdelecturas.com/producto/sindrome-1933-de-siegmund-ginzberg/?v=6e0920aaa21c

 

 

 

Siegmund Ginzberg – BIO

Nació en Estambul en 1948 en el seno de una familia judía que se trasladó a Milán en los años cincuenta. Sus abuelos eran súbditos del Imperio otomano. Tras estudiar Filosofía empezó a ejercer el periodismo y fue uno de los cronistas históricos de L’Unità, diario para el que trabajó muchos años como corresponsal en China, la India, Japón y las dos Coreas, así como en Nueva York, Washington D. C. y París. Además de la colección de artículos Sfogliature (2006), ha publicado el ensayo Risse da stadio nella Bisanzio di Giustiniano (2008) y la saga familiar Spie e zie (2015).

Algunos links de interés:

Reportaje en El Diario.es, Enero 2025

Comentario sobre el libro en Babelia, El País. Diciembre 2024

Reportaje sobre el libro en La Razón. Noviembre 2024

SÍNDROME 1933 – Siegmund Ginzberg

 

 

 

RESUMEN Y PREGUNTAS

1.- COSAS QUE YA SE VIERON EN EL 33

“Un pacto de gobierno entre dos partidos que se habían insultado hasta el día anterior. Con la mediación de alguien que se creía más listo que los demás. Hitler radiante en el balcón. Los socialdemócratas le restan importancia: “Hitler no es Mussolini, Alemania no es Italia, durará poco”. Los comunistas están esperando la revolución. Últimamente debaten si las tiendas deben cerrar en Nochebuena”.

Nadie daba crédito por Hitler, lo consideraban un personaje menor y controlable. Por otra parte, había confianza en la democracia alemana, y no se concebía que pudiese caer en una dictadura. Ante estas circunstancias, Hitler demostró ser un hábil político y, presentándose como un hombre de paz y constitucionalista, logró erigirse como el canciller de consenso de un gobierno de coalición de derechas, en la que su partido tenía una clara minoría en el reparto de cargos.

Mientras Hitler se esforzaba por parece moderado, sus seguidores ejercían máxima violencia en las calles y frente a socialistas, comunistas y judíos. La noche del día de su asunción como Canciller, sus fuerzas de choque, las SA, desfilaron por Berlín al son de la marcha de Horst Wessel: “Todo irá mejor cuando la sangre de los judíos gotee de los cuchillos”. Hitler salió al balcón de un hotel a saludar.

Ginzberg relaciona esta situación de máxima violencia con episodios que se produjeron durante el transcurso de su propia vida, tales como las revueltas del 68 o golpes militares diversos sucedidos en lugares lejanos (Chile 1973, Turquía 1980…). Concluye que ahora esta violencia ha vuelto a Europa, y da el ejemplo de las revueltas de los chalecos amarillos en Francia.

El treinta de enero de 1933 cayó en lunes. Hasta minutos antes del nombramiento, nadie habría apostado a que el anciano presidente Hindenburg iba a hacer canciller a Adolf Hitler. Los periódicos del primero de enero de ese mismo año destilaban confianza: el Frankfurter Zeitung anunciaba que había sido repelido el potente asalto nazi al Estado democrático; el Vossische Zeitung proclamaba que la República estaba a salvo; el diario del Partido Socialdemócrata titulaba: Ascenso y caída de Hitler. El gobierno que Hitler encabezó contaba con solo dos ministros nazis de once: Frick en Interior y Göring sin cartera. Hugenberg, con el ocho por ciento de los votos, acumulaba más ministerios que los propios nazis. Todos pensaban que el canciller entraba por la puerta de atrás y saldría por la misma puerta en pocas semanas. En ese mismo período, Abraham Plotkin, el sindicalista norteamericano enviado a Alemania para averiguar qué estaba ocurriendo, anotó en su diario dos días antes del nombramiento: era carnaval, bebieron tres botellas de vino entre seis y el baile seguía hasta las cinco de la madrugada.

Pregunta #1

¿Crees posible una situación como la del 33 en la actualidad? ¿Cuán solida es la democracia en Occidente? ¿Podemos estar seguros de que en Europa ya nunca se verá una dictadura?