Tres, Cinco y Seis – Xinran

Descripción

SESIÓN ONLINE: Sábado  24 de enero de 2026


 

Tres, Cinco y Seis – Xinran

Publicación original en chino mandarín: “Zhongguo hao nüren”, 2002

Publicacióneninglés: “The good women of China”, 2007

Publicación en español: “Tres, Cinco y Seis”, Editorial Planeta Internacional, 2012

Debate Online Club de lecturas: Sábado 24 enero 2026 – 19hrs CET (España Peninsular)

Guía de Lectura preparada por: María del Carmen Barras García, conectada desde Valladolid,España

 

XINRAN– BIO

 

Xue Xinrán, conocida por el seudónimo Xinran nació en Bejing en 1958, en una familia rica y privilegiada. Fue educada por sus abuelos debido al encarcelamiento de sus padres durante la revolución cultural china (sus primeros recuerdos fueron los guardias rojos que fueron a su casa cuando apenas tenía 6 años). Estudió en la Universidad Militar del ejército de liberación popular chino entre 1983 y 1987. Estuvo casada mientras trabajó como una administradora del ejército y tiene un hijo, Panpán, que nació en 1988. Más tarde se divorció y se trasladó a Londres (1997), donde se casó con el agente literario Toby Eady en 2002. Estudió relaciones internacionales e inglés.  Es una periodista china y británica, escritora, conferenciante, experta y defensora de los asuntos específicos de la mujer.

Consiguió ser una popular locutora radiofónica en China en un programa  titulado “Palabras  en la Brisa de Noche” (1989 y 1997), centrado en asuntos, vida e historia de las mujeres; muy conocida en China por entrevistar mujeres para su trabajo. En 1997 se mudó a Londres y empezó a escribir sobre historias de mujeres conocidas a lo largo de sus viajes. Su primer libro,  Las buenas mujeres de China, fue publicado en 2002, y se convirtió en un best seller internacional. Colabora con The Guardian y la BBC. Su segundo libro fue En las montañas sagradas (2004). Entre 2003 y 2005 trabajó en la colección Xinran, columnas de The Guardian. Lo que el chino no come fue publicada en 2006 y cubre una amplia gama de temas, desde alimentos a temas de educación sexual. Incluye  las experiencias de madres británicas con hijas chinas adoptadas, las personas chinas y sus compras de Navidad, o la experiencia de tener piscinas.

En julio de 2007 publicó Señorita Chopstick, donde explora la difícil relación entre trabajadores “emigrantes chinos” y las ciudades en las que ellos viven y trabajan.

El quinto libro de Xinran, Generación Mao, expresa las voces de una generación silenciada. Fue publicado en el Reino Unido en 2008, basado en entrevistas realizadas por Xinran con las últimas dos generaciones en China (influye en este libro el estilo de escribir de su suegra Mary Wesley, estilo directo, irónico).

En febrero de 2010 escribió Mensaje de una madre china desconocida, colección de historias desgarradoras de madres chinas que han perdido o tuvieron que abandonar a sus hijos.

En 2011 escribió  Las hijas de Yang- tsê.

En 2012 publicó Tres, Cinco y Seis (libro que comentaremos en Club de Lecturas), y en 2015 publicó Comprame el Cielo y su último libro, La promesa: Cuentos de amor y pérdida en la China moderna, publicado en 2019.

 

 

TRES, CINCO Y SEIS

Xinran

 

Pregunta #1: ¿Quiénes son “Tres, Cinco y Seis”? ¿Qué simbolizan estos nombres numéricos y cómo reflejan sus identidades en la sociedad china tradicional?

 

La tradición de asignar nombres numéricos en la historia de China es un fenómeno que nos permite asomarnos  a las complejas estructuras sociales, familiares y de género que rigieron el país durante siglos. Aunque hoy día China es una potencia moderna donde la elección es una forma de expresión artística, durante gran parte de su historia imperial y en los entornos rurales hasta bien entrado el siglo XX los nombres no eran solo etiquetas de identidad, sino marcadores estrictos de jerarquía, orden de nacimiento, y lamentablemente, de la devaluación sistemática de la mujer en la sociedad.

Una hija llamada Uno indicaba que era la primera, a menudo este número no se celebraba con la misma alegría que el de un hijo varón. A medida que nacían más hijas, los nombres simplemente seguían la secuencia numérica: dos, tres, cuatro, según el orden de nacimiento.  Esto simboliza que la mujer estaba subordinada a su posición dentro de la “ producción” familiar.  Esto significa una falta de individualidad,  mientras que los hombre recibían nombres que proyectaban grandes ambiciones (Fortaleza, Sabiduría, o Servicio al Estado), y pasaban por ceremonias de “ nombres de cortesía” al llegar a la madurez, las mujeres eran tratadas como seres transitorios, de pertenencia a su familia antes de casarse, momento que pasaría a formar parte del linaje de su esposo, en algunos casos no consideraban importante cambiarle el nombre.

Muchas mujeres en los registros genealógicos antiguos ni siquiera aparecen con su nombre propio.  Esto simbolizaba que su valor existencial estaba totalmente ligado a los hombres de su vida (padre, esposo e hijo) siguiendo los “ Tres Cumplimientos” del confucianismo.

 

 

 

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