Prosperidad sin crecimiento – Tim Jackson

Descripción

Debate 1/2 – 10 febrero 2017 – Biblioteca de Galapagar

Debate 2/2 – 24 febrero 2017 – Biblioteca de Galapagar

 

1.- La prosperidad perdida

TJ define la prosperidad como una visión compartida de esperanza en el futuro, de eliminación del hambre y la falta de cobijo, el fin de la pobreza y de las injusticias, y la llegada a un mundo seguro y en paz. TJ destaca la necesidad de disponer de un mecanismo fiable que nos permita alcanzar la prosperidad, pero afirma que estamos fracasando en dicha tarea.

ā€œLa visión de progreso social basada en la continua expansión de las aspiraciones materiales es fundamentalmente insostenibleā€ En nuestra bĆŗsqueda de una buena vida hoy estamos erosionando el bienestar de maƱana.

La intención primordial del libro es responder al mayor dilema de nuestra época: reconciliar nuestras aspiraciones a una buena vida con las restricciones que un planeta finito nos impone.

 

La prosperidad como crecimiento

La respuesta convencional al dilema planteado es que con mayores ingresos lograremos vidas mĆ”s ricas y una mayor calidad de vida. Esta respuesta se basa entonces en la bĆŗsqueda de un permanente incremento del PIB. MĆ”s PIB = mĆ”s prosperidad…

Destaca también que el crecimiento se ha distribuido de un modo completamente desigual. Un quinto de la población mundial dispone solo de un 2% del ingreso total, mientras el 20% mÔs rico acapara el 74% del mismo.

 

La cuestión de los límites

TJ refiere 3 momentos en los cuales se atendió al tema de los límites:

  • Tomas Malthus – Ensayo sobre la población, de fines del XVlll.
  • Informe del Club de Roma – Los lĆ­mites del crecimiento, de 1970.
  • El momento actual: cambio climĆ”tico + pico del petróleo + crisis económica.

 

Mientras las previsiones de Malthus resultaron desacertadas, las del Informe de Roma fueron muy precisas al anticipar que la escasez de recursos comenzarƭa a ser evidente en las primeras dƩcadas del S.XXI.

 

Respecto al pico del petróleo (cénit de su producción) la Agencia Internacional de la Energía lo anuncia para el 2020. Para entonces la era del petróleo barato habrÔ pasado a la historia, haciéndose cada vez mÔs escaso y mÔs caro.

 

TJ destaca que tambiĆ©n los alimentos y los minerales siguen una tendencia alcista de precios debido a la imparable subida de la demanda. ā€œ Si todos los paĆ­ses consumiesen los recursos al ritmo en que lo hacen los EEUU, minerales como el cobre, el estaƱo, la plata, el cromo o el zinc se agotarĆ­an en 20 aƱos. Algunos metales raros de seguir el ritmo actual se agotarĆ”n en una dĆ©cada.

 

El problema de la tercera fase que vivimos hoy, no es solo la escasez de recursos, sino tambiĆ©n el problema de los ā€œsumiderosā€: la incapacidad del planeta de asimilar los impactos ambientales de las actividades económicas humanas, y en concreto la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera, y su consecuencia, el cambio climĆ”tico.

 

El protocolo de Kioto comprometĆ­as a las economĆ­as avanzadas a reducir los gases de efecto invernadero en un 5% entre 1990 y 2010. La realidad es que en este perĆ­odo se produjo un incremento de un 40% de estos gases… Es decir, las cosas van muy mal. No estamos atajando el cambio climĆ”tico. Para no superar un incremento de temperatura de 2Āŗ en 2050 deberĆ­amos reducir un 85% los niveles de emisión de 1990, pero no se estĆ” logrando, con lo cual el esfuerzo que debe hacerse cada vez es mayor.

 

MƔs allƔ de los lƭmites

Si los 9.000 millones de habitantes del planeta tuviesen en 2050 el nivel de vida actual de las naciones de la OCDE, harĆ­a falta para entonces una economĆ­a 15 veces mayor que la actual.

 

Si consideramos que desde 1950 hasta hoy la economĆ­a ha crecido 5 veces, y en ese perĆ­odo se han sobreexplotado o degradado hasta un 60% de los servicios aportados por los ecosistemas, queda claro que el crecimiento anticipado para el futuro es inviable por superar claramente las capacidades del propio planeta.

 

El modelo de constante crecimiento llega asĆ­ a su lĆ­mite, y ese lĆ­mite es ecológico. La respuesta a esta situación, es apostar por una economĆ­a ā€œdesvinculadaā€ del flujos fĆ­sicos e impactos ambientales. TJ considera que esta opción no se ha demostrado aĆŗn como posible, por lo que es imprescindible cuestionar el crecimiento.

 

Vivimos un final de era:

  • Fin del petróleo barato
  • Aumento constante del precio de las materias primas
  • Degradación del agua, el aire y el suelo
  • Conflictos por el uso de la tierra, de los recursos, del acceso al agua, de los derechos de pesca y de explotación forestal
  • Cambio climĆ”tico

 

Ante esta circunstancia es inviable plantear un retorno a los negocios como es habitual.

 

Y es el momento de replantearnos el concepto de prosperidad, entendiƩndola como la capacidad de desarrollarnos como seres humanos, dentro de los lƭmites de un planeta finito. El desafƭo es crear las condiciones para que esto sea posible. TJ dice que es la tarea mƔs urgente de nuestra Ʃpoca.

 

2.- La era de la irresponsabilidad

El libro pone en tela de juicio el concepto habitual de que la prosperidad se alcanza a través del crecimiento económico. En particular en relación con las naciones ricas. La gran pregunta del libro es la que le da título: ¿es posible prosperar sin crecer?

 

TJ plantea que ante la crisis se hace necesaria una reflexión sobre sus causas para que no vuelva a repetirse, analizando conjuntamente la sostenibilidad financiera y la ecológica.

 

En busca de villanos

A la hora de buscar culpables de la crisis se dan muchos factores que tuvieron incidencia: las hipotecas subprime, la desregulación financiera, la concesión de créditos sin suficientes garantías, etc. TJ analiza todas las causas, y concluye que el imperativo de la crisis, y del largo período de expansión previo a la misma basado en la concesión masiva de crédito (endeudamiento masivo) y la relajación de las regulaciones, fue el afÔn de favorecer por todos los medios el crecimiento.

 

El laberinto de la deuda

La economía capitalista se basa en la deuda. Durante mÔs de una década, la deuda de los consumidores sirvió para desvincular el gasto personal del nivel de ingresos, haciendo que el consumo liderase la dinÔmica del crecimiento.

 

TJ destaca que mientras una parte del mundo se endeuda, la otra ahorra, y que los ahorristas se dieron fundamentalmente en las economĆ­as emergentes (China, India…). TambiĆ©n, que dentro de las economĆ­as avanzadas el grado de desregulación dependió del tipo de capitalismo, destacando dos:

  • EconomĆ­as liberales de mercado: Reino Unido, EEUU, Australia, CanadÔ… lideraron la liberalización
  • EconomĆ­as coordinadas de mercado: BĆ©lgica, Francia, Alemania, Japón, paĆ­ses escandinavos… fueron mĆ”s reacias a desregular y mantuvieron polĆ­ticas de coordinación económica entre empresas mĆ”s que la simple competencia.

 

El primer tipo es donde mÔs se endeudaron los consumidores, resultado de la aplicación de políticas de fomento de la liquidez y del gasto.

 

TJ concluye que fueron las polĆ­ticas para estimular el crecimiento las que finalmente provocaron la caĆ­da. Los mercados fueron desquiciados por el mismĆ­simo crecimiento.

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