Descripción
Sesión online – 26 de octubre de 2024 – Audio en IVOOX: https://go.ivoox.com/rf/135257250
«En este nuevo libro Michel Onfray elabora una vasta y fascinante historia de Occidente vista desde el inexorable declive de la civilización judeocristiana. Después de una época llena de vitalidad con el nacimiento del cristianismo y la conquista del poder político, el momento del colapso de nuestra civilización ha llegado tras la deconstrucción filosófica de la Ilustración ―con el anuncio de la muerte de Dios― y el nihilismo generalizado de la sociedad contemporánea, del que el fascismo de ayer y el fanatismo de hoy son solo dos de sus muchas manifestaciones.» (Reseña Amazon)
Decadencia – Vida y muerte de Occidente
Michel Onfray
Editorial Paidós, junio 2018
Debate Club de lecturas: Sábado 26 octubre 2024 – 19hrs Madrid
Links de conexión a sesiones de debate zoom, disponibles para soci@s en sección Ágora de página de inicio de www.clubdelecturas.com.

Guía de Lectura preparada por: Jorge Ponce Dawson – Galapagar, Madrid
Fuente: Wikipedia.es
Michel Onfray (Argentan, 1 de enero de 1959) es un filósofo francés con cerca de 100 obras publicadas en las que formula un proyecto materialista, hedonista, ético y ateo. Fue fundador de la Universidad Popular de Caen (Francia). Es un declarado “nietzscheano iconoclasta”. Cree que no hay filosofía sin psicología, sin sociología, ni ciencias. Un filósofo piensa en función de las herramientas de que dispone; si no, piensa fuera de la realidad.
Forma parte de una línea de intelectuales próximos a la corriente individualista anarquista, reivindica el libertinaje, el erotismo, la gastronomía y el placer sensual inspirado por los cirenaicos (Aristipo), los cínicos (Diógenes), los epicúreos (Epicuro) y por filósofos como La Mettrie, Deleuze y Foucault Según él, la educación nacional enseña la historia oficial de la filosofía y no aprender a filosofar. Para él, «la mejor enseñanza, es la enseñanza socrática», es decir, la pregunta en todo momento.
Biografía
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Michel Onfray nació en el seno de una familia modesta normanda, hijo de un obrero rural y de una señora de la limpieza de origen español (el abuelo materno de Onfray era un español emigrado a Normandía llamado Hurtado). Fue abandonado a los diez años en un orfanato salesiano, cuestión que marcó profundamente su pensamiento, pues lo recuerda en diversos libros. Trabajó en una fábrica de quesos y fue empleado ferroviario. Alumno impecable, se doctoró en filosofía con 27 años con la tesis Les implications éthiques et politiques des pensées négatives de Schopenhauer à Spengler (Las implicaciones éticas y políticas del pensamiento negativo, de Schopenhauer a Spengler). De 1983 a 2002, enseñó filosofía en un instituto de formación profesional de la ciudad de Caen.
Dimite en 2002 y crea, en la tradición de las Universidades Populares, junto a otros profesores de filosofía, la Universidad Popular de Caen. Allí, da seminarios anuales, gratuitos y libres, en los que cruza hedonismo, anarquismo y estética. Sobre este tipo de centros de enseñanza autónomos, escribió en 2004 La communauté philosophique. Manifeste pour l’Université populairel. Este libro/manifiesto explica los motivos de este proyecto que aboga por una enseñanza de calidad abierta a todos, pues el conocimiento es lo que crea la ciudadanía. Creó en 2006 una Universidad Popular del Gusto en Argentan, y en 2013 una Universidad Popular del Teatro, con el dramaturgo y director de escena Jean-Claude Idée. Es importante mencionar que la universidad en la que piensa Onfray, está inspirada en el Jardín de Epicuro, oponiéndose así al proyecto de república platónico.
Desde 2010, la emisora nacional France Culture emite en verano las conferencias que Michel Onfray ha dado durante el curso en la Universidad Popular de Caen.
Onfray decidió no tener hijos.
Pensamiento político
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Promueve una suerte de socialismo libertario. Por ejemplo, ante medios franceses, como Radio Libertaire y Le Point, ha dicho que favorece una gestión libertaria del capitalismo o «capitalismo libertario», contrastándola con la gestión liberal convencional.14 Dice querer una economía inspirada en Proudhon y en la Comuna.
Para Onfray, el capitalismo es infranqueable e inherente a la tierra, relacionado con la escasez: «es consustancial al mundo, desde que es mundo, desde el Neolítico, cuando se descubrieron fósiles o caracoles bonitos, su belleza o su rareza constituían su valor. A partir de esta teoría, uno puede imaginar que hubo capitalismos, formas de fabricar capital a partir de cierto número de objetos, por lo que puedo hablar de un capitalismo neolítico. Y aunque hay un capitalismo liberal, también ha habido un capitalismo antiliberal, hubo un capitalismo soviético, un capitalismo fascista, un capitalismo guerrero, un capitalismo chino…». diferencia de la tradición de carácter marxista, para Onfray el capitalismo no es un fetiche (idea procedente de Guattari); la idea de que tiene fecha de nacimiento (y, por tanto, de posible deceso) es una idea marxista. Diferencia el capitalismo del liberalismo, argumentando que el primero es la forma de producción y el segundo el modo de repartición. A menudo se habla del capitalismo como sinónimo del liberalismo, lo cual es para él un error. De este modo, la gestión libertaria del capitalismo no sería otra cosa que el reparto justo de la riqueza desde un punto de vista anarquista socialista.
Onfray votó en 2002 por el candidato presidencial de la trotskista Liga Comunista Revolucionaria; en 2007, pidió el voto por el independiente y agrarista José Bové para la presidencia de Francia. Onfray argumenta el hecho de la votación en el sentido de que «la elección no es más que la posibilidad de indicar un equilibrio de fuerzas que permitiría a la gente en el poder realizar una u otra política, o apoyar o no una reforma o bien rechazarlas; poner en evidencia una oposición fuerte o menos fuerte… Es, entonces, la posibilidad de manifestar una relación de fuerzas, no es más que eso; no es cuestión de irse a la revolución con las urnas».
En 2007 entrevistó a Nicolás Sarkozy, de quien es un frontal opositor.
Las controversias
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Expone que las religiones son indefendibles como herramientas de soberanía y trato con la realidad. En su Tratado de ateología enuncia una crítica contra la religión presentando un rechazo a la existencia de lo trascendente y promoviendo el interés por «nuestro único bien verdadero: la vida terrenal, el bienestar y la emancipación de cuerpos y mentes, de mujeres y hombres. Algo solo alcanzable a través de una «descristianización radical de la sociedad»». El éxito del Tratado de ateología (tenía vendidos 126 078 ejemplares en 2012) muestra el creciente interés por las cuestiones religiosas en Francia.
El Tratado de ateología desencadenó en 2005 una polémica en los medios intelectuales franceses: aparecieron decenas de artículos sobre el tema y dos libros que respondieron a Michel Onfray, criticando lo que sus autores consideran como «errores históricos» y «confusiones» en el ensayo de Onfray.
En 2010, se edita «Freud: el crepúsculo de un ídolo». En él se dice del psicoanálisis freudiano que no es más que el producto de influencias de la psicología, de la literatura y de la filosofía, pero en ningún caso es la ciencia a la que aspiraba su fundador Freud, al que Onfray describe como tacaño, mitómano, cocainómano, que se acuesta con su cuñada y luego dice que no practica el sexo para sublimar su ciencia. Si ya existían obras como «El libro negro sobre el psicoanalisís«, el ensayo de Onfray y sus miles de ejemplares vendidos, en el cual se dice que el Psicoanálisis solo tiene un efecto placebo y que no es para nada una ciencia, provocó la crítica de los psicoanalistas. Elisabeth Roudinesco, historiadora del psicoanálisis, publicó un artículo en el semanario Le Nouvel Observateur en el cual pretendía desacreditar las tesis de Onfray. Diversos artículos y programas televisivos trataron el asunto. En mayo del 2010 Gérard Haddad publicó en Le Monde una «Carta abierta a Michel Onfray» en defensa de la figura de Sigmund Freud.
En 2012, escribe un artículo en el semanal Le Point, en el cual elogia el libro de Jean Soler Qui est Dieu? (¿Quién es Dios?), el cual desmitifica los tres monoteísmos abrahámicos y lo entronca con su Tratado de Ateología. El artículo recibió múltiples respuestas desde una parte del judaísmo francés: hasta el Crif (Consejo representativo de las instituciones judías de Francia) entró de lleno en la polémica, reproduciendo en su web un artículo anti-Onfray aparecido en la revista La règle du Jeu del también filósofo Bernard Henri Levy. El enfrentamiento pronto creó dos bandos: en el de Onfray estaban los altermundialista, los soberanistas y los anti-Tratado de Maastrich; en el otro, los proglobalización, pro-Derecho de Intervención y proestadounidense.
Respecto a la visión de Michel Onfray sobre la historia del anarquismo en Francia se pronunció Lou Marin, editorialista de Le Monde libertaire, calificándola como un relato funcional a la simpatía o antipatía de Onfray para con grandes figuras como Albert Camus.
DECADENCIA – VIDA Y MUERTE DE OCCIDENTE
DECADENCIA – VIDA Y MUERTE DE OCCIDENTE
PREFACIO. Metafísica de las ruinas. Hasta la muerte muere
Michel Onfray escribe el prefacio en 2016 en Cartago, Túnez, una de las ciudades más representativas del trasiego de civilizaciones sucesivas que irrumpen y decaen a lo largo de la historia, y cuyo destino, en todos los casos, es la ruina. Usa este y otros ejemplos para expresar la tesis central de su libro, que indica que nos hallamos en la transición entre la decadencia terminal de la civilización judeo-cristiana y la formación de un nuevo ciclo civilizatorio aún indefinido.
Según Onfray, la religión sería el principal sustento de cada ciclo: “La potencia de una civilización siempre va pareja con la potencia de la religión que la legitima. Cuando la religión se encuentra en una fase ascendente, la civilización también lo está; cuando la religión decae, la civilización declina. Cuando la religión muere, la civilización fallece con ella. El ateo que soy no se ofusca por ello ni tampoco se regocija: constato, como haría un médico, una descamación o una fractura, un infarto o un cáncer. La civilización judeocristiana europea se encuentra en fase terminal. El anuncio nietzscheano de la muerte de Dios en la Europa del siglo XIX coincide con el del comienzo del fin de la civilización judeocristiana”.
Pregunta #1
En tanto ateo, Onfray se presenta como un observador objetivo y desapasionado del auge y caída sucesivo de las distintas civilizaciones, atribuyendo a la religión el papel de sustento principal de cada una de ellas. El ateísmo sería así la condición adecuada para el análisis científico de la realidad, pero, según puede deducirse, no serviría como sustento de una civilización. ¿Estás de acuerdo con Onfray en esta afirmación?


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