EL OBJETO
Volvió por tercera vez a la sala donde permanecía el objeto y esta vez se propuso entenderlo. De pie frente a él, lo observó detenidamente fijando los ojos en lo que parecía ser su centro geométrico. Pensó que si fijaba la vista en el centro sin mover los ojos, lo podría captar en su totalidad, como una unidad de sentido. Tras mantenerse en esa posición durante un tiempo que le pareció una eternidad, pero que en realidad no habían sido más de tres minutos, bajó la vista y se dirigió a la salida. El objeto no le había transmitido nada, más allá de su color rojo intenso.
Al salir de la sala, se sintió vació y prefirió mantener la mirada baja como expresión de insatisfacción consigo mismo, lo que lo llevó a tropezarse con una visitante del museo.
- Oh, disculpe
- No es nada
Esta breve conversación lo sacó por un momento de su ensimismamiento, y al girarse para pedir disculpas, vio a lo lejos el objeto. Esta visión fugaz, no centrada, casi lateral, lo inquietó. Es decir, el objeto era huidizo y anodino en la visión directa, pero cobraba cierta presencialidad como fondo cuando no se le prestaba atención. Su color rojo ayudaba a tal efecto.
Pensó que sería lógico regresar a la sala, pero no lo hizo porque dedujo que la lógica en este caso no funcionaría. Cerró los ojos e intentó con todas sus fuerzas observar el fulgor que el objeto en la distancia había plasmado fugazmente en su retina. Efectivamente, había cierto punto de luz, pero languidecía como un sol débil que se extinguía. Se mantuvo un rato con los ojos cerrados hasta que una voz interrumpió su observación.
- ¿Se siente bien, señor?
- Sí, sí, estoy bien, disculpe
Era la misma visitante del tropiezo anterior. Al mirarla para disculparse, volvió a notar la presencia del objeto en la lejanía, pero ahora ya no se mantenía distante, sino que parecía crecer en el fondo de su campo visual, como si se acercara. Debía ser un efecto óptico, pensó, para restarle importancia. Por si acaso, giró bruscamente y caminó hacia la salida. Prefería salir rápido de aquel museo.
Al llegar al hall y ver la luz natural que entraba por las cristaleras de la fachada sintió alivio. Las puertas giratorias de salida dividían su figura en múltiples fragmentos en movimiento mezclados con el azul del cielo y los ocres del vestíbulo. De repente, los cristales adquirieron la tonalidad rojiza del objeto pero prefirió no mirarlo directamente. La lógica en este caso no funcionaría.
FIN
Jorge Ponce Dawson
Galapagar – 4 Mayo 2025
Imagen IA: Midjourney + Photoshop
Nota: De tanto leer, me dan ganas de escribir :))) Los comentarios son bienvenidos
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